jueves, 6 de marzo de 2008

La problemática de la 'norma', 'normativa' y el 'estándar'

Como hemos visto en los artículos anteriores, podríamos definir variación como la coexistencia de distintas formas o maneras de expresión dentro de una misma lengua. Es preciso recordar que esta variación se da en distintos niveles: geográfico, social y situacional , como ya fue explicado en los artículos anteriores. En cada uno de estos niveles, hay distintos factores que determinan el uso de una variedad específica; a la vez estos factores configuran normas dentro de los sistemas que hemos llamado variedades. El presente texto explora la distinción que hay entre esta concepción de ’norma’ y la del concepto de ’normativa’.

Aunque ‘norma’ y ‘normativa’ parezcan conceptos que aluden a lo mismo, hay diferencias que deben ser consideradas. En el caso de la norma el término refiere a la descripción de los usos de determinada comunidad, es decir, es un concepto que no jerarquiza modalidades de habla sino que es una herramienta metodológica para enumerar rasgos lingüísticos propios de una variedad específica. Por ejemplo la Lingüística no emite un juicio de valor respecto del uso de los siguientes enunciados: “vino la María” o “tu me dejastes caer” o “llegué a las una”; solo describe lo que está pasando e intenta dar una explicación sobre las razones por las que se está emitiendo estos enunciados, en comparación con las siguientes frases: “vino María” o “tú me dejaste caer” o “es la una”. Por otro lado, el concepto de ‘normativa’ se refiere a la preferencia que hay por razones de prestigio social y motivaciones históricas por una forma lingüística específica. En los casos anteriores, por ejemplo, la ‘normativa’ preferiría el segunda listado de enunciados frente al primero, ya que este listado está validado socialmente como más prestigioso y está más vinculado con las prácticas escriturales académicas.

Se hace necesario, entonces, explorar las razones y los factores que hacen de la normativa un jerarquizador social. Esta forma de conceptualizar la lengua está asociada con los usos lingüísticos propios de un ámbito formal y académico; de esta manera, se puede establecer una relación directa con las normas con las que se rige la producción de textos escritos. Por esta razón, se podría afirmar que la normativa es solo una de las normas que conforman el diasistema de una lengua, conocida también como norma prescriptiva. ¿Cuáles son, por tanto, los factores que hacen de la normativa un elemento de diferenciación en la sociedad? ¿Cuál es su opinión?

Por otro lado, diversos planteamientos han vinculado el concepto de normativa con el de lengua estándar. Una de las definiciones de este segundo concepto es la que asume que el estándar es la variedad que incluye todos los rasgos compartidos por los grupos de habla de una misma lengua. Dentro de ese modo de conceptualizar el estándar, la ‘normativa’ sería un grupo de estos rasgos validados como prestigiosos. Sin embargo, tanto como la definición como la vinculación con la ‘norma prescriptiva’ es problemática y, hasta el momento, no hay un consenso ni lineamientos generales para resolver esta situación de vacío en la teoría. ¿Cómo se podría comenzar a esbozar una pauta metodológica para tratar de explicar esta situación tan difusa? ¿Cómo se podría abordar un concepto tan complicado como el de ‘lengua estándar’?

Los invitamos a discutir estas ideas a través de sus comentarios con el afán de iniciar un diálogo que nos permita desarrollar el tema con mucha más amplitud.

Agrupación “6minutos”

18 comentarios:

Nila Vigil dijo...

Hola Palo,
interesante el tema.
Quisiera comantar esto:
"Por ejemplo la Lingüística no emite un juicio de valor respecto del uso de los siguientes enunciados: “vino la María” o “tu me dejastes caer” o “llegué a las una”; solo describe lo que está pasando e intenta dar una explicación sobre las razones por las que se está emitiendo estos enunciados, en comparación con las siguientes frases: “vino María” o “tú me dejaste caer” o “es la una”."
¿Si se intenta dar una razón para los tres primeros enunciados pero no se intenta dar una razón para los tres enunciados "canónicos" no se estaría, implíctiamente emitiendo un juicio de valor?

saludos
Nila

Claudia dijo...

Hola,
sí, parece que ese párrafo nos lleva a deducir lo que dice Nila. De todos modos, la norma estándar es descrita muchas veces en estudios sintácticos, fonológicos, etc. cuando se quiere explicar algún fenómeno en particular. También, muchas veces se utiliza como la lengua-meta en los estudios de adquisición de segundas lenguas.

Lucho - Pukaruna - dijo...

Hola Nila,
no es que la Lingüística no intente dar una explicació o razón para los enunciados "vino María", tú me dejaste caer" y "es la una", al contrario, también lo hace.

Sin embargo, dado que estos enunciados son parte de una Norma más general de la Lengua (en contraste con los otros tres que pertencen a las normas de algunas variedades), compara ambas situaciones y genera una explicación que va de lo más general a lo menos general.

Aún así, las explicaciones contrastivas que da son meramente descriptivas, es decir, que lo que intenta hacer en este caso es determinar las razones por las cuales se dan las diferentes variedades dentro de la misma lengua, ya sean unas más "normales" (en el sentido de Norma General) y otras sean variantes de esta Norma General.

Saludos,
Lucho

Hector dijo...

Hasta donde entiendo, la lengua estándar tiene una finalidad unificadora a partir del supuesto —en mi opinión, válido— según el cual, mientras más homogéneo sea el instrumento de comunicación, más clara será la transmisión de las ideas (o, en todo caso, menos ambigua que en el habla cotidiana). Las frases que pones como ejemplo (“vino la María” o “tú me dejastes caer”, “llegué a las una”) son, por su contenido mismo, frases esperables solo en contextos coloquiales; tales contextos no reclaman necesariamente univocidad de uso. En cambio, los contextos formales —especialmente, los académicos— requieren cierta unidad, de manera que los mensajes que ahí se intercambian, que son esencialmente denotativos, se entiendan con la máxima claridad posible. Al menos en teoría, el estándar es esa variedad artificial cuya función es la de servir de instrumento de comunicación para contextos formales de uso. En ese sentido, la normativa es (o debería ser solamente) una herramienta útil para configurar el estándar.
En medios como el nuestro, sin embargo, ocurre que la normativa se emplea básicamente como símbolo de poder. Con frecuencia, se descalifica a quien comete errores de normativa, no con una verdadera intención pedagógica, sino con un afán meramente discriminador (creo que no necesito citar ejemplos). Esa situación no es aislada, sino que forma parte de una actitud general de intolerancia y autoritarismo, que no solo descalifica los usos lingüísticos de aquellos a quienes considera “inferiores”, sino también sus costumbres, su ropa, sus gustos, etc. El problema —como bien lo ha señalado alguna vez Jorge Pérez— es que la marginación abierta en términos de ropa o comida ya está socialmente mal vista, mientras que la discriminación en términos lingüísticos, para el sentido común general, todavía pasa como una actitud académicamente válida. Esto es gravísimo, principalmente, porque atenta contra los derechos culturales elementales de miles de personas, pero, además, porque, secundariamente, pervierte el sentido de las convenciones normativas al convertirlas de herramientas de unidad en instrumentos de marginación.

Nila Vigil dijo...

Hola Lucho,
gracias por la respuesta. Tengo sin embargo una nueva pregunta con lo de norma "más general"
no sé por ejemplo
si
tú me dejastes caer es menos general que tú me dejaste caer.

saludos
Nila

Guia Vegana dijo...

Hector, coincido con la ultima parte de tu comentario, mas no con la primera. Qué es lo que hace denotativamente más claras a expresiones como "Vino María" que a otras como "Vino la María"?? Más allá de las motivaciones del estándar (que, para mí sí son cuestionables) creo que sí debe quedar claro, en pos de erradicar esos prejuicios lingüísticos de los que hablas al final (que tienen vigencia todavía y cierto tufillo de "científicos"), que NO hay ninguna propiedad intrísenca que haga mejores o más adecuados a unos enunciados con respecto a otros. Que el estándar actual(o lo que se quiera llamar como estándar) tenga determinadas características es sencillamente por una cuestión sociohistórica, porque corresponde de alguna manera con la variedad utilizada por los grupos con acceso a la educación y a las tradiciones escritas. LO que quiero decir es que ese "instrumento de comunicación para contextos formales" bien podría estar hecho de expresiones como "dijistes", "haiga", etc. Con esa variedad también se podría generar todo un aparato normativo para regular esos contextos formales de los que hablas.

Ahora bien, supongo que sí entiendo que haya una variedad restringida a contextos académicos (digamos, la idea es que un artículo académico sea escrito en una variedad entendida por todos los de ese mundo). Pero creo que lo debe haber es un cambio de actitud/valoración hacia esa variedad. Hay que verla como un sociolecto más. Cada grupo (de lo que sea) a la larga forma sus propios sociolectos, y pasa lo mismo con el grupo de los académicos. Y esos sociolectos (como otros) cumplen a la perfección su rol de instrumentos de comunicación. Ya sea en un contexto coloquial o formal, la gente NO se confunde cuando habla (los malentendidos son pocos o fácilmente solucionables). Por lo tanto, si queremos erradicar los prejuicios lingüísticos, un primer paso sería dejar de endiosar la variedad estándar. Obvio que esto pasa por una cuestión de poder, mientras que haya grupos socioeconómicos dominantes (entre los que se incluye al académico) pues habrá valoraciones distintas para las diversas variedades. Sin embargo, creo que es un paso importante develar que son valoraciones (al igual que el caso de la ropa, los gustos, etc.) sin sustento científico (es decir que no hay nada intrínseco-estructural- que haga mejores ciertas expresiones que otras).

Ahora bien, tampoco es tan cierto que la Lingüística no emita juicios de valor. En el libro Higiene Verbal (Deborah Cameron), se plantea que los lingüistas con el afán de erradicar los prejuicios lingüísticos, tambien prescriben de alguna manera al decirle al hablante "deja a tu lengua en paz", cuando es inevitable que el hablante tenga valoraciones y actitudes respecto a su lengua, que es otro comportamiento social. Además, también está el prurito de hacerle ver al hablante que él no puede opinar sobre su lengua, ya que lo que diga no será científico; y, el único con autoridad para opinar es el lingüista. SI bien esto se aplica más al caso europeo o estadounidense (en el que sí hay cierta idea de que un lingüísta es descriptivo y más bien te dice "habla como quieras"; no como acá que la idea del lingüista es el que te indica cómo hablar correctamente), creo que es interesante tomarlo en cuenta porque podría darnos pautas (a los lingüístas) de como acercar nuestro punto de vista (que tiene por fin el que no haya discriminación lingüística) a los hablantes.

Saludos,

Teresa

Anónimo dijo...

saludos para todos los lectores solo una pregunta ante esta disyuntiva de norma o normativa ¿cual serìa el punto de partida para la enseñanza de nuestra lengua en el colegio o en la universidad ?la norma o la normativa ?tenemos miles de casos en los que el uso se ha impuesto a la regla pero la regla aun tiene amplio margenes de dominio en la enseñanza

Sofiale dijo...

Hola:
considero que si bien en la escuela se trata de enseñar el estándar porque es adecuado en determinados contextos también debería dejarse claro que se está enseñando una norma en particular que no es mejor ni peor que otras ya que cada una en determinado contexto puede ser adecuada.
La idea es que los estudiantes aprendan a manejar el estándar como una herramienta pero sin que eso los lleve a discriminar otras normas.

-Palo- dijo...

La escuela forma parte de lo académico. Esto significa que se requiere de una enseñanza 'estándar' que colabore con que todos comprendan el msj que se quiera impartir. El problema surge cuando la normativa toma este 'estándar', volviendose en LA variedad correcta y casi única, discriminando otras variedades que no siguen estas supuestas 'reglas correctas'.

nilavigil dijo...

bueno, esa idea de que la escuela debería el estándar,,, no la tengo tan clara, pues no se ha definido aún el estándar, tons qué estándar enseñar?

Lucho - Pukaruna - dijo...

Hola Nila,

Es verdad que aún no hemos revisado la idea de estándar en el blog, pero la estaremos viendo en un par de semanas.

Adelantando, el estándar pretende ser una variedad que recoge los usos más comunes de una determinada lengua, y cuya intensión es proveer a los hablantes de una herramienta que uniformiza ciertos usos del lenguaje de manera tal que, al usarla los hablantes superen las barreras dialectales, sociolectales y situacionales que podrían entorpecer la comunicación entre grupos que usan variedades diferentes, por un lado.

Por otro lado, encuentra su lugar como forma adecuada de uso en textos académicos, periodisticos y otros medios de comunicación, permitiendo el entendimiento general de lo que se transmite (por lo menos a todos aquellos que manejan la lengua estándar, motivo por el cual se busca uniformizar su enseñanza por medio de la escuela).

Hay que tomar en cuenta que esta variedad, al buscar estar por encima de los usos regulares de una comunidad resulta inevitablemente una variedad artificial, es decir, que no se aprende de manera natural, sino que debe ser aprendida por medios academicos.

Desde luego, al ser una variedad artificial, no se encuentra sujeta a los cambios naturales de la lengua, sino que mantiene un mayor grado de uniformidad, es en este sentido que cobra un importante valor como una herramienta de comunicación.

Ahora bien, en cuanto a qué estándar se debe enseñar, creo que es una cuestión hasta cierto punto problematica. Podemos hablar de diversos estándares en las lenguas.
Por ejemplo, en el caso del castellano, que está difundido a lo largo de un territorio extensísimo, no solo encontramos diversas variedades geográficas, sino también diversos estándares nacionales, por eso podemos, muchas veces hablar del español del Perú, el español de México, el español de España, etc. Así mismo, podemos encontrar diferencias enormes entre los usos comunes de América y los usos de la Península. Y cada uno de estos casos puede formar estándares a niveles micro y a niveles macro.

La idea del estándar académico es superar estas posibilidades de escalas más pequeñas y armar una herramienta con sentido global. Es cierto, sin embargo, que en este sentido, la creación de un estándar presupone la elección de unas formas por encima de otras.

Escoger un estándar para la enseñanza presupone, de cierta manera, escoger unas formas y deshechar otras, criterio que bien puede tener un fundamento ideológico (como podría ser la elección de 'dijiste' sobre 'dijistes', etc), pero esencialmente, la herramienta cobra más valor al eliminar las posibles ambigüedades que puedan surgir en la comunicación entre personas con un manejo de distintas variedades.

Nila dijo...

muchas gracias por contestar Lucho,,, (falta lo de la norma más general)
será un tema muy controversila el del estándar

Anónimo dijo...

Hola, quisiera saber si la expresión "norma estándar" (así como está) es correcta y por qué.
Te agradeceré mucho tu pronta respuesta.
Un abrazo
Julio César
prolector@hotmail.com

Lucho - Pukaruna - dijo...

Hola Julio César, disculame que recién te pueda contestar. Ha sido una semana un tanto agitada.

Tu pregunta me resulta un tanto complicada de responder puesto que utilizas el término "correcta". Digo que es complicado puesto que la correción está determinada desde un punto de vista normativo (no científico), que presupone la existencia de un modelo previo de la lengua, considerado (desde la normativa), como "superior" y más culto.

Ahora bien, este tema es realmente extenso y es controversial. En los siguientes dias estaremos publicando un artículo sobre este tema, así que me abstendré de entrar en muchos detalles al respecto. En todo caso, sería bueno que especificaras a qué te refieres con correcto.

En todo caso, para intentar responder a tu pregunta de la mejor manera posible, tomaré "correcto" como "adecuado".

De esta manera, la adecuación responde a otros factores contextuales como el uso que más eficientemente corresponde al concepto. Entonces, la expresión "norma estándar" tal cual la hemos estado utilizando es, efectivamente, correcta, puesto que es el nombre con el cual se refiere a esta variedad de la lengua, en la cual se estandarizan los usos de la lengua dentro de contextos formales o académicos.

El uso de la palabra norma responde a la existencia de diversas normas que son formas que toda el lenguaje en diversos contextos. Así, una persona puede adecuarse a diversas situaciones cambiando la manera como utiliza el lenguaje, por poner un ejemplo: la manera como hablamos es distinta si estamos conversando con amigos íntimos o familires, o si estamos conversando con una autoridad, como el Presidente de la República o nuestro jefe en el trabajo. Desde luego, en el segundo caso seremos mucho más formales, mientras que en el primer caso seremos menos formales. Estas normas no solo funcionan en contextos situacionales, sino que también tienen una funcionalidad regional, por ejemplo, podemos hablar de una norma limeña, que define los usos normales de los habitantes de Lima; asimismo, este concepto puede llevarse a esferas más globales y podríamos definir que existen elementos en común en toda Latinoamérica en cuanto al uso del castellano y que estos conforman la norma castellana americana, la cual, a su vez, se diferencia de los usos comunes del castellano en toda la Península Ibérica.

La norma estándar, por su parte, no es una norma que se dé en un contexto real, es decir, que nadie habla la lengua estándar, sino que esta norma (o lengua) estándar, es una herramienta que, como mencioné anteriormente, normaliza ciertos usos que son considerados más adecuados para el uso de la lengua científica, academica y formal.

De la misma manera, esta herramienta estándar nos sirve como medio de comunicación entre todos los hablantes de una lengua, independientemente de las infinitas variedades que puedan existir y de las formas en que habla cada individuo, independientemente de su región, estatus social o situación contextual.

Entonces, para concluir, la expresión "norma estádar" refiere a ese uso del lenguaje que nos permite mantener cierta uniformidad o estandarización en los usos en que necesitamos ser más formales, nos permite mantener un lenguaje y terminologías más adecuandos para la difusión académica o científica, y comunicarnos mejor con aquellos cuya variedad no comparte las mismas características que la nuestra, puesto que resulta mucho menos ambigua y más clara.

Como último punto quiero recalcar en el hecho de que esta norma es artificial puesto que no nace de la evolución ni uso real de la lengua, sino de convenciones previamente establecidas para ambitos formales, y como tal es, en sí misma, una herramienta, y no una forma superior ni más correcta de la lengua, solo más adecuada para los contextos previamente mencionados.

Espero que esto haya podido responder a tu pregunta, de no ser así, siéntete en total libertad de mandarnos tus dudas o comentarios y te responderemos lo más pronto posible.

Saludos,

Lucho

Anónimo dijo...

Gracias, Lucho, por tu acertada respuesta que me ha permitido entender este concepto que me parecía ilógico porque consideraba que no existía la norma estándar por la razón de no hablar de una norma subestándar ni supraestándar.
POr otro lado, los argentinos hablan totalmente diferente a la forma de escribir el castellano estándar, lo cual no pasa tanto en el Perú, ¿qué tanto les afecta linguisticamente?
Muchas gracias, Lucho, eres un gran intelectual y una gran persona.
Julio César

Lucho - Pukaruna - dijo...

Gracias Julio César por tus elogios y buenas palabras, aunque en lo personal solo me considero una persona que ama su carrera y que disfruta difundiéndola.

Pues, el caso de los argentinos es, efectivamente, un caso especial, sin embargo, como te daras cuenta las diferencias no son tan significativas, es decir, que no varian tanto de la norma estandar.

A decir verdad, la conjugación que usan de los verbos en segunda persona responde a un uso común de las variedades que utilizan el voseo ("vos" en lugar de "tú"), que no está restringido al dialecto argentino, aunque este es el caso más conocido.

El voseo es utilizado en otros países como Uruguay, Paraguay, en algunos lugares de Ecuador, Colombia y Bolivia y también en algunos países de Centroamérica. También es utilizado en Chile, aunque en este caso las conjugaciones son ligeramente distintas.

Además, el uso común del voseo en esos países no implica que no se utilice o no se conozcan otras formas del castellano.

Aunque no me he dedicado al estudio de este tipo de relaciones entre la norma estándar y la norma argentina, estoy seguro que las dificultades no son tan grandes como para resultar una dificultad significativa; considerando, además, que incluso en países que utilizan el voseo los textos formales y académicos son difundidos en la norma estándar (asumo que la mayoría de ellos, aunque no podría asegurar que sea así con todos puesto que no lo he investigado).

Espero que esto te sirva también y en el caso de que logre averiguar algo más, te lo haré saber.

Saludos,

Lucho

henry dijo...

Hola, felicitaciones por este blog.
Mi pregunta va por el lado valorativo de la normativa culta. El punto de vista conservador se ha satanizado, me parece , exageradamente. Si bien, en el caso peruano la norma llamada culta ejecuta una situación de poder, también es cierto que revierte esta situación al alcanzar el sujeto hablante una práctica aceptable en esta. NO se trata solo de diferencia o marginación de clases; sino también de aprender a utilizar la herramienta comunicativa, de manera que no produzca ambigüedades en el acto comunicativo.

Cuando se relativiza el buen uso de una lengua en favor de la norma descriptiva se da pie también a la proliferación de dialectos que en vez de mejorar o enriquecer una lengua, dan pie a disgregarla y asesinarla.
SAludos coordiales.

Lucho - Pukaruna - dijo...

Hola, Henry:

Muchas gracias por tu comentario y tus felicitaciones.
En primer lugar, quiero comentar sobre el término “normativa culta”. Aunque entiendo a lo que vas, me parece que puede resultar un poco redundante ya que la normativa, de por sí se sitúa sobre las demás variedades al autoconsiderarse LA norma culta.

En segundo lugar, creo que más que “satanizar” el punto de vista conservador, es este el que sataniza a las demás variedades. Como mencionas, la norma culta ejerce una situación de poder mediante la cual se posiciona por encima de las demás, llegando a considerarlas “incultas”, “incorrectas”, “inapropiadas” o incluso comunicativamente inadecuadas.

Sin embargo, esta situación no se llega a revertir, porque el manejo de la lengua no es la única razón por la que se forma esta situación de poder, sino que existen muchos otros factores que la configuran. La lengua, en muchos casos es una excusa para externalizarla.

Además, alcanzar una práctica aceptable no es suficiente, ya que la normativa no exige “aceptabilidad”, sino una cierta “exactitud” y el más mínimo descuido resulta en la segregación del hablante o en todo caso, en la excusa para hacerlo. Aprender a utilizar la herramienta comunicativa no debería presuponer el uso de un único modelo si es que esto presupone la discriminación de los demás modelos.

La herramienta debe aprenderse a usar de manera que sea precisamente eso, una herramienta, y no un instrumento para ejercer diferenciaciones de poder y cultura.

Por otro lado, la “proliferación de dialectos” que mencionas es parte natural de toda lengua. Es la manera en que la lengua se mantiene viva y la falta de cambio es un indicador de que la lengua ha dejado de ser funcional.

Los dialectos, sociolectos, registros, etc. se dan debido a que la lengua tiene la capacidad de ajustarse a los contextos y las necesidades de sus hablantes.

La “proliferación de dialectos” es una muestra de que la lengua se enriquece más allá de sus límites preestablecidos y tratar de frenar ese cambio es, de cierta manera, evitar su evolución, su capacidad de adaptarse y de satisfacer las necesidades de sus propios hablantes.

El cambio y la diversificación de la lengua son irremediables en una lengua viva y funcional. Sin embargo, la situación de poder que se ha establecido debido al prestigio que se le ha otorgado a la variedad culta o a la normativa es precisamente la que ocasiona que las demás variedades sean vistas como “asesinas de la lengua”, por oponerse a la estabilidad que busca imponer la normativa.

Saludos,

Lucho